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11 mayo 2026
Categoría : Opinión
La cooperación europea ante el nuevo escenario internacional
La cooperación europea se redefine ante la caída histórica de la ayuda y un escenario internacional más pragmático.
La ayuda oficial al desarrollo (AOD) sufrió en 2025 la mayor caída interanual de su historia, retrocediendo a niveles de 2015. Las alternativas tampoco son halagadoras: los costes de financiación de la deuda siguen siendo prohibitivos, mientras la movilización de recursos domésticos y la inversión privada no avanzan al ritmo necesario.
Esta caída es a la vez reflejo y consecuencia de un sistema multilateral en transformación. El universalismo basado en reglas y los enfoques puramente solidarios ceden terreno ante el pragmatismo, la transaccionalidad y los intereses propios. El reciente comunicado de Ministros de Exteriores y Desarrollo del G7 habla de una nueva “era” del desarrollo basada en alianzas mutuamente beneficiosas, un mejor equilibrio de intereses y el fin de la dependencia de la ayuda.
En este contexto, la Unión Europea intenta encontrar un delicado equilibrio entre intereses y solidaridad bajo el paraguas de una “política exterior multidimensional”. La ampliación, ahora conceptualizada como “inversión geopolítica”, avanza: Ucrania y Moldavia han abierto todos los capítulos técnicos de negociación, y pronto comenzará a redactarse el tratado de adhesión de Montenegro, algo que no ocurría desde la entrada de Croacia en 2013. El nuevo Pacto por el Mediterráneo, cuyo primer Plan de Acción se ha presentado hace pocos días, habla de “co-crear” un espacio de intereses y prioridades mutuas.
La cristalización financiera de estos equilibrios será el Marco Financiero Plurianual 2028-2034. El Parlamento ya ha fijado posición con una primera propuesta que reclama más financiación, incluyendo 24 mil millones adicionales para el instrumento Europa Global. Mientras tanto, los Estados miembros piden más control frente a la propuesta de flexibilización de la Comisión, que aspira a que las grandes decisiones presupuestarias puedan tomarse sobre la marcha y no queden cerradas de antemano. Todo ello antes de que las tres instituciones comiencen a negociar a finales de año.
En un contexto en el que los Estados deben avanzar en un entorno marcado por crisis más complejas, impredecibles e interconectadas, la cuestión de fondo no es cuánto puede gastar Europa, sino qué tipo de actor queremos ser cuando otros se repliegan.
Por: Álvaro Martínez. Responsable de la Oficina de la FIAP en Bruselas. Si te interesa la actualidad de la cooperación europea puedes suscribirte al boletín EUROPA PÚBLICA a través de este enlace.
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