05/05/2026
Con el respaldo de la Unión Europea, Perú y Bolivia hacen un esfuerzo conjunto trabajando sobre el control de insumos químicos para combatir el crimen organizado transnacional.
Lima, la capital peruana, ha acogido un seminario binacional (Perú-Bolivia) organizado por los proyectos europeos sobre lucha contra las drogas y el crimen organizado en Perú y el de lucha contra el crimen organizado en Bolivia sobre control de insumos químicos, una iniciativa clave para combatir el crimen organizado transnacional desde su base operativa: la cadena de suministro de sustancias químicas.
Este seminario marca un hito en la cooperación regional, al consolidar una estrategia binacional orientada a neutralizar el desvío de recursos químicos utilizados en la producción de drogas y en actividades de minería ilegal, dos de las principales amenazas para la seguridad, el desarrollo sostenible y el medio ambiente en la región.
Durante tres días, representantes de instituciones internacionales y de instituciones claves como fuerzas policiales, aduanas, fiscalías y organismos técnicos han abordado temas estratégicos como: nuevas rutas y modalidades de tráfico de insumos químicos, estandarización de protocolos de control e inspección, sustancias químicas emergentes y mecanismos de evasión, control de insumos en zonas de minería ilegal, el lavado de activos vinculado al comercio de químicos y el fortalecimiento de la cooperación operativa y el intercambio de inteligencia entre otros.
Uno de los principales objetivos del encuentro es establecer mecanismos de coordinación en tiempo real entre ambos países, permitiendo una respuesta conjunta y sincronizada frente al tráfico ilícito de sustancias químicas.
Asimismo, el seminario busca sentar las bases para operaciones coordinadas en zonas fronterizas estratégicas, reforzando la capacidad de detección, intervención y judicialización de estos delitos.
La iniciativa reafirma el compromiso de Perú y Bolivia de trabajar como un bloque articulado, reconociendo que las redes criminales operan sin fronteras y que solo mediante una cooperación internacional efectiva es posible desmantelar su logística.
Con este esfuerzo, la Unión Europea y sus socios estratégicos consolidan una respuesta integral que no solo apunta a la interdicción, sino también a la prevención, atacando el flujo de insumos que alimenta las economías ilegales.

